Cuando partí con el tatuaje, la escena en la que me desarrollé estaba arraigada en el dibujo, la ilustración y el punk. Siento que ese entorno sirvió como mi escuela para aprender el oficio: un espacio muy cómodo entre amigos donde iba aprendiendo de a poco. Nunca tuve un maestro que me enseñara a tatuar; aprendí preguntando y mirando mucho.